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Alimentación complementaria y BLW: Qué deben saber las familias antes de comenzar

por Familia en Red
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La llegada de los primeros alimentos abre una etapa llena de dudas para madres, padres y cuidadores. ¿Cuándo comenzar? ¿Es necesario que hayan salido los dientes? ¿Todos los bebés pueden hacer BLW? La nutricionista infantil, Catalina Calaf, entrega recomendaciones para iniciar este proceso de manera segura y respetuosa con los tiempos de cada niño.

La alimentación complementaria marca un nuevo momento en la vida de los bebés y, con ella, aparecen también muchas preguntas en las familias. Una de las principales es cuándo comenzar.

Según explica Catalina Calaf, nutricionista infantil, la alimentación complementaria es, como su nombre indica, un complemento a la lactancia, ya sea materna o con fórmula. Generalmente, señala, se inicia alrededor de los 5 meses y medio, siempre que no exista alguna patología que pueda retrasar su comienzo y que el bebé cumpla ciertos requisitos de desarrollo.

Más que cumplir una edad: las señales de preparación

La edad por sí sola no sería el único indicador para comenzar. Calaf explica que existen algunas señales que permiten saber si un bebé está preparado para iniciar esta nueva etapa.

Entre ellas está que haya desaparecido el reflejo de extrusión, es decir, que la lengua ya no empuje automáticamente hacia afuera los alimentos. También es necesario que el bebé tenga un adecuado control de cabeza y tronco y que pueda permanecer sentado en una silla con respaldo, manteniendo la espalda recta y la cadera firme para contar con un buen soporte.

A esto se suma el interés por los alimentos y la capacidad de llevarlos a la boca.

¿Qué es el BLW?

El Baby Led Weaning (BLW) es una modalidad de alimentación complementaria en la que los alimentos se ofrecen de manera segura, en su forma natural o cocida, y es el propio niño quien decide qué comer y cuánto comer. El adulto, en cambio, es quien determina qué alimentos ofrecer.

De acuerdo con la nutricionista infantil, el BLW puede ser una alternativa para todos los bebés que cumplan con los criterios para comenzar la alimentación complementaria, siempre que sus padres o cuidadores estén capacitados en reanimación cardiopulmonar (RCP).

Atragantamiento y arcadas: no son lo mismo

Uno de los mayores temores de las familias al comenzar con alimentos sólidos es el atragantamiento. Frente a esto, Calaf recomienda que antes de iniciar BLW los padres se asesoren con un nutricionista que pueda orientarlos sobre la forma adecuada de ofrecer los alimentos y, además, que se capaciten en RCP.

La especialista explica que el atragantamiento ocurre cuando un alimento impacta en las vías respiratorias y provoca que el bebé no pueda respirar.

Las arcadas, en cambio, corresponden a un movimiento involuntario y reflejo del cuerpo asociado al intento de vomitar. No necesariamente implican la expulsión de contenido gástrico y pueden aparecer por diferentes razones, como náuseas, olores o sabores desagradables, tos intensa o irritación de la garganta.

No es necesario esperar a que aparezcan los dientes

Otro mito frecuente es pensar que un bebé debe tener dientes para comenzar a consumir alimentos sólidos. La respuesta de la nutricionista es clara: no es necesario esperar a que salgan los dientes.

Calaf explica que los primeros molares aparecen aproximadamente entre los 12 y 18 meses, mientras que alrededor de los seis meses los bebés, dependiendo de sus habilidades oromotoras y de su desarrollo neurológico, pueden masticar con las encías. A partir de ahí, pueden ir avanzando progresivamente en las distintas texturas a medida que crecen.

¿Con qué alimentos comenzar?

Entre algunas alternativas para iniciar el BLW, la especialista menciona alimentos como plátano, brócoli cocido, palta y tortilla de verduras.

Al mismo tiempo, existen alimentos que requieren especial atención por el riesgo que pueden representar. Por ejemplo, recomienda evitar la manzana cruda por el riesgo de atragantamiento.

También señala que no se recomienda el uso de azúcar en menores de dos años ni de sal en menores de un año.

Alimentos potencialmente alergénicos: ¿cuándo introducirlos?

El huevo, el pescado y otros alimentos potencialmente alergénicos también suelen generar dudas.

De acuerdo con Calaf, estos alimentos se recomienda introducirlos desde el sexto mes, ya que retrasar su incorporación no evita que el niño pueda desarrollar una alergia y, según explica, podría incluso favorecer el desarrollo de tolerancia.

Si juega con la comida, también está aprendiendo

Durante las primeras semanas, es posible que el bebé coma muy poco, rechace algunos alimentos o simplemente juegue con ellos. Para la especialista, esto forma parte del proceso.

“Es parte de la exploración y es el primer acercamiento a nuevos alimentos”, explica Calaf, quien recuerda que cada niño tiene sus propios tiempos.

La alimentación complementaria, enfatiza, sigue siendo justamente eso: un complemento a la lactancia a libre demanda, y no al revés.

El error de pensar que “ahora lo más importante es comer”

Uno de los errores más frecuentes que observa la nutricionista en consulta es considerar que, una vez que el bebé comienza con papillas, BLW o una combinación de ambos, esta alimentación pasa a ser lo principal.

Calaf recuerda que se trata de una etapa complementaria a la lactancia, que continúa siendo a libre demanda.

Por eso, más que preocuparse exclusivamente por cuánto come el bebé durante las primeras semanas, resulta importante comprender que se trata también de un período de exploración, aprendizaje y descubrimiento de nuevos sabores, texturas y formas de alimentarse.

Una etapa para disfrutar con seguridad

Para las familias que están a punto de comenzar, la recomendación de Catalina Calaf es realizar el proceso de manera segura, tomando todas las precauciones necesarias y buscando orientación de un profesional capacitado.

Y, junto con la seguridad, hay otro elemento que la especialista considera fundamental: Disfrutar esta etapa.

Porque aprender a comer también es aprender a explorar, descubrir y relacionarse con los alimentos. Y cada bebé, como recuerda la nutricionista, tiene sus propios tiempos.

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