La alergia a la proteína de la leche de vaca continúa siendo la principal causa de alergia alimentaria en los primeros meses de vida. Una especialista del INTA explica qué síntomas observar, cuándo acudir a urgencias y por qué nunca se deben eliminar alimentos sin supervisión médica.
La introducción de alimentos complementarios suele ser un momento esperado por las familias, pero también puede generar dudas y temores, especialmente respecto a las alergias alimentarias. ¿Cuáles son los alimentos que más frecuentemente producen reacciones? ¿Qué síntomas deben preocupar? ¿Es recomendable retrasar algunos alimentos para prevenir alergias?
La Dra. Magdalena Araya, gastroenteróloga pediatra, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile y directora académica del Diplomado de Enfermedad Celíaca, Intolerancias y Alergias Alimentarias del INTA, responde estas inquietudes y entrega recomendaciones para enfrentar este proceso de manera segura.
La leche sigue siendo el principal alérgeno en los primeros meses
Según explica la especialista, la alergia alimentaria más frecuente durante la lactancia es la alergia a la proteína de la leche de vaca.
“Sin duda, la leche es la primera proteína con la que los lactantes entran en contacto y constituye la principal causa de alergia en el infante y lactante”, señala.
Después de la leche, los alimentos que con mayor frecuencia provocan alergias son el huevo, el trigo y la soya.
¿Qué síntomas deben alertar a las familias?
Tras la introducción de un alimento nuevo es importante observar cualquier cambio en el bebé.
La Dra. Araya explica que las manifestaciones pueden afectar distintos sistemas del organismo y presentarse como molestias gastrointestinales, problemas respiratorios o alteraciones en la piel.
Además, recomienda estar atentos si el lactante deja de subir de peso adecuadamente o presenta cambios importantes en su estado de ánimo, en el sueño o en sus hábitos de alimentación.
¿Cuándo una alergia es una urgencia?
Aunque las reacciones graves no son las más frecuentes, existen situaciones que requieren atención médica inmediata.
Las llamadas “alergias rápidas” pueden desencadenar un shock anafiláctico. Entre los principales signos de alarma se encuentran:
- Ronquera repentina.
- Dificultad para respirar.
- Vómitos o diarrea intensos que puedan provocar deshidratación.
En cualquiera de estos casos, la recomendación es acudir de inmediato a un servicio de urgencia.
Ya no se recomienda retrasar los alimentos potencialmente alergénicos
Durante años se creyó que postergar alimentos como el huevo, el maní o el pescado podía disminuir el riesgo de desarrollar alergias. Sin embargo, esa recomendación cambió.
La especialista explica que las actuales Guías Alimentarias indican que estos alimentos deben incorporarse a la edad habitual de alimentación complementaria, alrededor de los seis meses, incluso en niños con mayor riesgo de desarrollar alergias.
¿Influye la herencia?
Los antecedentes familiares sí aumentan el riesgo de presentar alergias alimentarias, aunque no son el único factor involucrado.
“La genética influye, pero no determina por sí sola que un niño desarrollará una alergia”, explica la Dra. Araya.
¿Cómo se confirma el diagnóstico?
El diagnóstico de una alergia alimentaria no siempre es simple.
La especialista señala que el método considerado de referencia es la prueba de provocación oral controlada, realizada bajo estricta supervisión médica utilizando placebo y en condiciones de ciego. Sin embargo, en la práctica muchas familias prefieren evitar este procedimiento, por lo que habitualmente el diagnóstico se realiza mediante una prueba abierta, siempre indicada y supervisada por un especialista.
Nunca eliminar alimentos sin indicación médica
Uno de los errores más frecuentes es retirar alimentos de la dieta del niño apenas aparecen sospechas de alergia.
La Dra. Araya enfatiza que esta decisión puede traer consecuencias importantes para el crecimiento.
“Las dietas de exclusión pueden quedar deficientes en proteínas, energía, vitaminas y minerales si no son supervisadas por un profesional especializado”, advierte.
Cuando estas restricciones se mantienen sin un adecuado control nutricional, los niños pueden dejar de ganar peso correctamente, presentar un crecimiento más lento e incluso desarrollar deficiencias nutricionales.
Un seguimiento adecuado favorece un crecimiento saludable
La especialista recalca que las alergias alimentarias requieren un diagnóstico preciso y un tratamiento individualizado. Con un manejo médico y nutricional adecuado, es posible controlar la enfermedad sin comprometer el desarrollo ni la calidad de vida del niño.
Por eso, ante cualquier sospecha de reacción alérgica después de incorporar un alimento nuevo, la recomendación es consultar con el pediatra y evitar cambios en la alimentación sin orientación profesional.