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Retos virales: por qué los adolescentes participan en desafíos peligrosos de redes sociales

por Familia en Red
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Especialista de la Universidad Andrés Bello explica qué factores emocionales y cerebrales influyen en estos comportamientos y cómo pueden actuar las familias para prevenirlos.

Los desafíos virales que circulan en redes sociales como TikTok e Instagram continúan generando preocupación entre especialistas debido a los riesgos que representan para la salud y seguridad de niños y adolescentes. Desde retos que provocan quemaduras al aplicar aerosoles sobre la piel hasta desafíos que incentivan el consumo excesivo de medicamentos o la ingestión de imanes, estas tendencias pueden tener consecuencias graves.

Aunque muchas veces estos comportamientos son vistos como simples “modas adolescentes”, los expertos advierten que detrás de ellos existen procesos emocionales, sociales y neuropsicológicos que ayudan a explicar por qué tantos jóvenes deciden participar.

Según un estudio realizado por la Universidad Andrés Bello (UNAB), un 37% de niños y adolescentes participa habitualmente en desafíos virales, una cifra que evidencia el impacto que tienen actualmente las redes sociales en esta etapa del desarrollo.

La necesidad de pertenecer

Jonathan Martínez, psicólogo y director del Magíster en Educación Emocional y Convivencia Escolar de la Universidad Andrés Bello, explica que durante la adolescencia predominan la búsqueda de nuevas experiencias, la recompensa inmediata y la necesidad de sentirse parte de un grupo.

A ello se suma que las áreas del cerebro encargadas del control de impulsos y de evaluar las consecuencias de las acciones todavía están en proceso de desarrollo.

“Lo que para un adulto parece obviamente riesgoso, para un adolescente puede sentirse como una oportunidad de aceptación o pertenencia”, explica el especialista.

Por esta razón, muchos adolescentes no interpretan estos desafíos como una conducta de autodaño, sino como una forma de integrarse a su grupo de pares o ganar reconocimiento entre quienes los rodean.

El rol de las redes sociales

Las plataformas digitales también cumplen un papel relevante en este fenómeno. La constante exposición a este tipo de contenidos y la búsqueda de aprobación a través de “likes”, comentarios y visualizaciones pueden reforzar estas conductas.

“La aprobación social puede funcionar como un potente reforzador conductual”, señala Martínez.

Además, los algoritmos de las redes sociales suelen priorizar los contenidos con mayor nivel de interacción, aumentando la visibilidad de estos desafíos y haciendo que parezcan más frecuentes o aceptados de lo que realmente son.

“Los adolescentes validan ciertas conductas por la frecuencia con que las ven más que por el peligro que representan”, agrega.

¿Qué pueden hacer las familias?

Frente a esta realidad, el especialista enfatiza que prohibir las redes sociales o reaccionar con críticas suele ser menos efectivo que generar espacios de conversación y confianza.

Interesarse por los contenidos que consumen los adolescentes, conocer las plataformas que utilizan y conversar sobre los riesgos desde una actitud de escucha puede ayudar a fortalecer su pensamiento crítico y su capacidad para tomar mejores decisiones.

También es importante evitar minimizar sus intereses o ridiculizar aquello que consideran importante, ya que esto puede dificultar el diálogo y hacer que enfrenten estas situaciones sin el apoyo de los adultos.

“Los adolescentes no necesitan sólo supervisión; necesitan adultos disponibles, informados y emocionalmente regulados”, concluye Jonathan Martínez.

En un contexto donde las tendencias digitales cambian constantemente y pueden alcanzar millones de visualizaciones en pocas horas, fortalecer la comunicación familiar y la educación digital se vuelve una herramienta clave para prevenir conductas de riesgo y acompañar a niños y adolescentes en un uso más seguro de las redes sociales.


Fuente: Universidad Andrés Bello (UNAB).

Autor: Jonathan Martínez, psicólogo y director del Magíster en Educación Emocional y Convivencia Escolar de la Universidad Andrés Bello.

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