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Estudio chileno revela cómo la forma en que los padres acompañan la alimentación puede influir en el bienestar de los adolescentes

por Familia en Red
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Investigadores de la Universidad de La Frontera analizaron a 860 adolescentes de Santiago y Temuco y encontraron que el ejemplo de los padres tiene un papel clave en la calidad de la dieta y la satisfacción con la alimentación. El estudio también advierte sobre los efectos de las restricciones centradas en el control del peso.

Durante la infancia, muchas decisiones relacionadas con la alimentación pasan por los adultos: qué se compra, qué se cocina y cómo se organizan las comidas familiares. Sin embargo, durante la adolescencia los jóvenes comienzan a ganar autonomía y a construir su propia relación con los alimentos.

En esta etapa surge una pregunta clave para muchas familias: ¿cómo acompañar la alimentación de los hijos sin caer en un exceso de control?

Un reciente estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de La Frontera analizó precisamente esta relación entre las prácticas alimentarias de los padres, la calidad de la dieta y la satisfacción que tienen los adolescentes con su alimentación.

La investigación, publicada en la revista científica Frontiers in Public Health, evaluó a 860 adolescentes entre 10 y 16 años de Santiago y Temuco, considerando la percepción que tenían sobre las prácticas alimentarias de sus familias, sus hábitos de consumo y su bienestar asociado a la comida.

El ejemplo de los padres tiene un rol fundamental

Uno de los principales hallazgos del estudio fue la importancia del modelamiento parental, es decir, cuando madres y padres muestran con sus propias acciones hábitos alimentarios saludables.

Los investigadores encontraron que los adolescentes que percibían a sus padres como un ejemplo positivo en la alimentación presentaban una mejor calidad de dieta y una mayor satisfacción relacionada con la comida.

Esto refuerza una idea que distintos estudios han planteado: los niños y adolescentes no solo aprenden de lo que escuchan, sino también de lo que observan diariamente en su entorno familiar.

Más que insistir únicamente en “comer sano”, la conducta cotidiana de los adultos puede convertirse en una poderosa herramienta educativa.

Controlar la comida por el peso puede tener consecuencias negativas

Otro aspecto relevante del estudio fue el análisis de las prácticas de restricción alimentaria enfocadas en controlar el peso.

Los resultados mostraron que este tipo de estrategias se asociaron con una menor satisfacción de los adolescentes con su alimentación.

Los investigadores señalan que esto no significa que las familias deban dejar de poner límites o acompañar los hábitos alimentarios, sino que existe una diferencia entre guiar hacia elecciones saludables y transformar la comida en un espacio permanente de vigilancia, preocupación o conflicto.

La relación que los adolescentes construyen con la alimentación también involucra aspectos emocionales, sociales y familiares.

La autonomía adolescente también cambia la forma de alimentarse

El estudio también observó el impacto de la creciente autonomía de los adolescentes frente a sus decisiones alimentarias.

Durante esta etapa, los jóvenes comienzan a elegir con mayor frecuencia qué comer, especialmente fuera del hogar, lo que puede influir en la calidad de su dieta.

Sin embargo, los investigadores destacan que esta autonomía forma parte del desarrollo y que el desafío para las familias es encontrar un equilibrio entre acompañar, educar y permitir que los adolescentes participen progresivamente en sus propias decisiones.

¿Qué pueden hacer las familias?

Aunque cada familia tiene su propia realidad, los resultados del estudio entregan algunas pistas:

  • Dar el ejemplo: los hábitos cotidianos de los adultos tienen una gran influencia.
  • Evitar que la alimentación se convierta solo en una conversación sobre peso o apariencia.
  • Involucrar a los adolescentes en la planificación y preparación de comidas.
  • Conversar sobre los alimentos desde la salud y el bienestar, no desde la culpa.
  • Mantener espacios familiares alrededor de la comida cuando sea posible.

La investigación muestra que la alimentación adolescente no depende solamente de lo que hay en el plato, sino también del vínculo que se construye alrededor de él.

Porque enseñar a comer no se trata únicamente de elegir alimentos: también implica acompañar a los hijos en la construcción de una relación sana y positiva con la comida.


Fuente:

Del Valle C., Miranda H., Orellana L., Adásme-Berrios C., Calvo-Porral C. y Schnettler B. (2025). Direct and indirect relationships between Food Parental Practices, diet quality, and food satisfaction in adolescents. Frontiers in Public Health.

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