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Agenda Primera Infancia 2026: el llamado a fortalecer los apoyos para que criar no sea una carga en Chile

por Familia en Red
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El nuevo informe del Observatorio Niñez de Fundación Colunga advierte que las desigualdades siguen marcando el desarrollo de la primera infancia. Pobreza, inseguridad alimentaria, salud mental, falta de redes de apoyo y brechas en educación parvularia son algunos de los desafíos que el país aún debe enfrentar.

Los primeros años de vida son decisivos para el desarrollo físico, emocional y cognitivo de las personas. Sin embargo, miles de niñas y niños en Chile siguen creciendo en condiciones que limitan sus oportunidades desde el nacimiento.

Así lo revela la Agenda Primera Infancia 2026: Bienestar, brechas y propuestas para fortalecer la política pública en Chile, elaborada por el Observatorio Niñez de Fundación Colunga, una investigación que analiza la realidad de niñas y niños desde la gestación hasta los seis años y plantea una serie de propuestas para fortalecer las políticas públicas dirigidas a esta etapa de la vida.

El documento sostiene que, aunque Chile ha construido una importante institucionalidad para la primera infancia y hoy cuenta con más programas, información y experiencia que hace una década, las oportunidades siguen siendo profundamente desiguales y continúan dependiendo, en gran medida, del lugar donde se nace, los ingresos del hogar y las redes de apoyo disponibles.

Una infancia marcada por la desigualdad

Uno de los principales hallazgos del informe es que cuatro de cada diez niñas y niños menores de seis años viven en hogares afectados por algún tipo de pobreza, ya sea por ingresos o pobreza multidimensional. Además, uno de cada diez enfrenta pobreza severa, mientras que el 21% vive en hogares con inseguridad alimentaria, es decir, familias que no tienen asegurado el acceso suficiente a los alimentos.

Las desigualdades también se reflejan en el entorno donde crecen. El estudio muestra que el 42% de las niñas y niños vive en barrios con altos niveles de violencia, situación que impacta directamente en el bienestar familiar y en las posibilidades de ofrecer espacios seguros para jugar, aprender y desarrollarse.

Menos redes de apoyo y mayor carga para quienes cuidan

La investigación evidencia que las familias chilenas cuentan con menos redes de apoyo que en años anteriores. El allegamiento —que históricamente funcionó como una forma de compartir los cuidados— ha disminuido, mientras aumentan los hogares monoparentales, encabezados mayoritariamente por mujeres.

El informe señala que solo un tercio de las niñas y niños vive en hogares donde todos los adultos tienen un empleo formal y estable. Además, en cuatro de cada diez hogares donde solo una persona trabaja, el otro adulto permanece fuera del mercado laboral debido a labores de cuidado, una realidad que afecta principalmente a las mujeres.

Para el Observatorio Niñez, fortalecer las redes de apoyo y avanzar hacia una mayor corresponsabilidad son elementos fundamentales para mejorar el bienestar tanto de quienes cuidan como de las niñas y niños.

Salud: nuevos desafíos para la primera infancia

Aunque Chile mantiene una alta cobertura en controles prenatales y seguimiento del desarrollo infantil, el estudio advierte que los principales desafíos han cambiado.

Entre ellos destaca el aumento de la prematurez, el incremento de las cesáreas y la persistencia de problemas de salud mental durante el embarazo y el posparto. Según el informe, el 20% de las mujeres presenta síntomas depresivos seis meses después del parto, pero muchas de ellas no acceden oportunamente a atención especializada.

La Agenda también alerta que, si bien el sistema de salud detecta la mayoría de los riesgos durante los controles, las respuestas posteriores aún presentan importantes brechas, especialmente cuando se trata de situaciones de riesgo psicosocial o salud mental.

Educación inicial y cuidados: aún existen importantes brechas

El informe reconoce los avances que ha tenido Chile en cobertura de educación parvularia durante las últimas décadas. Sin embargo, advierte que el acceso sigue siendo desigual para las familias que viven en situación de pobreza, en zonas rurales o pertenecen a hogares migrantes.

Asimismo, plantea que persisten diferencias importantes en el financiamiento de los establecimientos, lo que genera oportunidades distintas para niñas y niños según el tipo de jardín infantil al que asisten.

En materia de cuidados, la investigación concluye que quienes cuentan con menos recursos económicos y menos redes familiares también son quienes reciben menos apoyo institucional, aumentando la sobrecarga de las personas cuidadoras y dificultando una crianza acompañada.

Una inversión que beneficia a toda la sociedad

Más allá del diagnóstico, la Agenda Primera Infancia 2026 plantea que fortalecer las políticas destinadas a niñas y niños pequeños no solo mejora su calidad de vida, sino que constituye una de las inversiones sociales más rentables para el país.

El documento propone reforzar los programas preventivos, disminuir las brechas territoriales, fortalecer la salud mental perinatal, mejorar el financiamiento de la educación inicial y ampliar los apoyos para las familias que cuidan.

Como concluye el informe, garantizar el bienestar de la primera infancia también implica cuidar a quienes cuidan. Porque una crianza acompañada, con tiempo, redes y apoyo, no solo transforma la vida de las familias, sino también el futuro de toda la sociedad.

Fuente: https://static1.squarespace.com/static/640b3ecd8e657207db1fba5a/t/6a6a5dab2100b66c43723204/1785355691768/agenda2026.pdf

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