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Cargar en brazos a un niño pequeño suele generar opiniones divididas. Algunos creen que puede “malacostumbrar”, mientras otros lo consideran una necesidad.
La evidencia científica respalda esta segunda mirada.
El contacto físico es una necesidad biológica en los primeros años de vida. A través del contacto, los niños regulan su temperatura, su ritmo cardíaco y sus emociones.
Según John Bowlby, la cercanía con los cuidadores es clave para el desarrollo de un apego seguro.
Lejos de generar dependencia excesiva, el contacto oportuno favorece la seguridad emocional, lo que permite mayor autonomía a largo plazo.
Los niños que se sienten seguros exploran más.
Cargar no es malcriar: es responder a una necesidad.
Fuente: Bowlby, J.