Home CrianzaDestete respetuoso: Cómo dejar la lactancia sin dejar de acompañar

Destete respetuoso: Cómo dejar la lactancia sin dejar de acompañar

por Familia en Red
0 comments

Scarlet Salinas, consejera de lactancia materna de @divina_lactancia, explica por qué el destete no es simplemente dejar de dar pecho y entrega claves para transitar este proceso considerando las necesidades del niño, pero también los límites y emociones de la madre.

Hablar de destete suele llevarnos rápidamente a una pregunta: ¿cuándo es el momento de dejar la lactancia? Sin embargo, para Scarlet Salinas, consejera de lactancia materna de @divina_lactancia, la pregunta más importante no necesariamente tiene que ver con la edad del niño, sino con cómo está funcionando la lactancia para ambos.

“El destete es el proceso de dejar la lactancia o reducir la cantidad de tomas”, explica. Puede ser parcial —por ejemplo, eliminando algunas tomas o realizando un destete diurno o nocturno— o total. Pero detrás de esa definición hay mucho más que dejar de ofrecer leche.

Durante meses o incluso años, el pecho puede haber sido también una forma de dormir, calmarse, reencontrarse con mamá, regular emociones, buscar seguridad y recibir contacto. Por eso, plantea Salinas, “cuando destetamos no estamos simplemente quitando leche”. Estamos modificando una dinámica que probablemente ha acompañado a esa familia desde el nacimiento.

¿Existe una edad correcta para dejar la lactancia?

No existe una edad única en la que todas las familias deban destetar.

Scarlet recuerda que las recomendaciones de salud consideran lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y, posteriormente, alimentación complementaria junto con la continuidad de la lactancia hasta los dos años o más, durante el tiempo que madre e hijo deseen continuar.

Pero una recomendación no es una obligación. Una madre puede necesitar o querer destetar antes de los dos años, mientras otra puede querer continuar durante varios años. Ambas decisiones, plantea, merecen información y acompañamiento sin juicios.

“Para mí la pregunta no debería ser solamente ‘¿qué edad tiene el niño?’, sino también ‘¿esta lactancia sigue funcionando para ambos?’”, señala.

Porque la lactancia es una relación de dos: las necesidades del niño importan, pero también las necesidades y límites de la madre.

Destetar no significa hacerlo de golpe

Uno de los mitos que más escucha Scarlet es que lo mejor es destetar abruptamente para que el niño se acostumbre más rápido. Sin embargo, cuando es posible elegir, recomienda un proceso gradual.

Un destete abrupto puede ser más difícil emocionalmente tanto para el niño como para la madre y también físicamente para ella. En cambio, avanzar progresivamente permite incorporar otras formas de consuelo, regulación y conexión antes de retirar determinadas tomas, mientras el cuerpo de la madre disminuye gradualmente la producción de leche.

Eso no significa que un destete respetuoso sea necesariamente un proceso sin llanto.

“Puede haber tristeza, enojo y protesta”, explica. Acompañar respetuosamente una emoción no significa impedir que esa emoción aparezca.

Antes de destetar, mirar también las necesidades de la mamá

Para Scarlet, antes de preguntarse si el niño está preparado, es importante que la madre pueda preguntarse qué necesita ella.

Algunas preguntas pueden ayudar:

  • ¿Cómo me estoy sintiendo actualmente con la lactancia?
  • ¿Qué es específicamente lo que me está molestando o agotando?
  • ¿Es realmente la lactancia lo que me molesta o estoy necesitando más descanso y espacios personales?
  • ¿Hay alguna toma que ya no quiero mantener?
  • ¿Me veo dando pecho en un mes, tres meses, seis meses o un año?

Estas respuestas pueden ayudar a distinguir si realmente se quiere terminar la lactancia o si existe una necesidad más específica. A veces una madre no quiere dejar de amamantar, sino simplemente dejar de hacerlo cada hora durante la noche o recuperar determinados espacios personales.

Y algo que Scarlet considera especialmente importante: una madre no tiene que esperar a estar completamente sobrepasada para poner un límite.

¿Qué pasa si el niño está entrando al jardín o hay otros cambios?

El momento también importa.

Si es posible elegir, Scarlet recomienda evitar que el destete coincida con grandes cambios como una mudanza, el ingreso al jardín infantil o la llegada de un hermano. Son períodos en los que los niños pueden necesitar más regulación, seguridad y conexión, y si el pecho ha sido una de sus principales herramientas para conseguirlas, retirarlo al mismo tiempo puede hacer que el proceso sea más difícil.

Pero la vida no siempre permite esperar el momento perfecto. Si una madre necesita destetar igualmente, se puede hacer considerando ese contexto y siendo más flexibles con el proceso.

También hay situaciones en las que recomienda evaluar si es conveniente postergar el destete, especialmente si el niño está enfermo, atraviesa un período particularmente demandante o existen muchos cambios simultáneos.

En el caso del destete nocturno, además, plantea la importancia de descartar previamente situaciones que puedan estar afectando el sueño, como ronquidos habituales, apnea, respiración bucal, algunas restricciones orales, dolor, picazón, alergias u otras molestias persistentes.

¿Qué significa realmente un destete respetuoso?

Para Scarlet, un destete respetuoso no significa un proceso sin límites ni tampoco uno en el que el niño nunca llore.

Significa reconocer que hay dos personas involucradas.

La madre puede decir: “esto ya no quiero seguir haciéndolo”, mientras el niño puede responder: “a mí no me gusta este cambio”. Ambas cosas pueden coexistir.

La diferencia está en cómo se acompaña esa transición: anticipando, avanzando gradualmente cuando sea posible, ofreciendo alternativas, acompañando las emociones y manteniendo la presencia.

“Esta forma de acompañarte va a cambiar, pero yo sigo acá”, resume como una de las ideas centrales de este proceso.

Primero sumar, después quitar

Otro error frecuente, según la consejera, es intentar quitar una toma sin haber incorporado antes otras herramientas para responder a la necesidad que esa toma estaba cubriendo.

Si un niño lleva años durmiéndose con el pecho y de un día para otro se elimina esa toma, se está retirando también una de sus principales herramientas de regulación.

Por eso, Scarlet propone “sumar primero”: incorporar caricias, contacto, canciones, frases, nuevas rutinas o la participación de otro cuidador y, posteriormente, comenzar a retirar progresivamente el pecho.

También invita a observar qué está buscando el niño en cada toma. No es lo mismo pedir pecho por hambre que hacerlo para dormir, por aburrimiento, para reencontrarse después del jardín o para regular una emoción.

Entender esa necesidad permite ofrecer alternativas que respondan a ella.

El destete también puede ser un duelo para la mamá

Hay madres que llegan al destete agotadas, convencidas de que necesitan terminar la lactancia y, sin embargo, cuando finalmente lo hacen, sienten tristeza y extrañan amamantar.

Para Scarlet, esto no significa necesariamente que hayan tomado una decisión equivocada.

“Una emoción no invalida la otra”, explica.

La lactancia puede haber estado presente durante momentos muy significativos de la maternidad: para alimentar, dormir, calmar, acompañar enfermedades, atravesar noches difíciles y reencontrarse. Por eso, terminarla puede sentirse como el cierre de una etapa importante.

En sus consejerías y talleres, Salinas incorpora también este componente emocional, trabajando aspectos como la aceptación de las emociones, la culpa, el legado de la experiencia de lactancia y finalmente el agradecimiento y la despedida.

Porque no necesariamente hay que terminar una lactancia intentando actuar como si nada hubiera pasado.

Se puede despedir, agradecer y darle un lugar dentro de la historia de esa familia.

Y quizás una de las ideas más importantes para acompañar este proceso es justamente esa: destetar no es desapegarse.

“Termina el pecho, pero no termina todo lo que se construyó alrededor de él. El vínculo, la seguridad, el conocerse, los brazos, el consuelo y la presencia siguen ahí”.

La forma de acompañarse cambia. El vínculo no termina con la última toma.

You may also like

Leave a Comment