La lactancia materna sigue rodeada de mitos, exigencias y culpas. Pero ¿y si no tuviera que doler? ¿Y si no fuera una prueba de resistencia, sino una experiencia acompañada?
Esa es la mirada que propone Scarlet Salinas, consejera de lactancia materna de @divina_lactancia, quien invita a cambiar la forma en que entendemos este proceso: menos exigencia, más información y, sobre todo, más apoyo.
“Una lactancia exitosa no se mide en meses, sino en que sea nutritiva y disfrutada por ambas partes. Siempre digo: una lactancia con amor y sin dolor”.
💡 La gran verdad: la lactancia se aprende
Aunque muchas veces se habla de la lactancia como algo “natural”, Salinas aclara que eso no significa que sea fácil.
“La lactancia es biológica, pero también social. No crecimos viendo cómo amamantar. Entonces esperamos que sea instintivo… y no siempre lo es”, explica.
La falta de información y acompañamiento, más que la incapacidad de las madres, está detrás de muchas dificultades iniciales.
⚠️ Dolor: la señal que no deberíamos normalizar
Uno de los puntos más categóricos de la experta es claro:
👉 La lactancia no debería doler.
“El dolor siempre es señal de que hay algo que ajustar, generalmente el acople del bebé”, afirma.
Normalizarlo —como suele hacerse— puede derivar en problemas mayores como baja producción de leche, mastitis o abandono precoz de la lactancia.
🍼 ¿Está tomando suficiente leche? Las señales que sí importan
Ante una de las mayores angustias maternas, Salinas llama a observar indicadores concretos:
- Al menos 6 pañales mojados al día desde el quinto día de vida
- Recuperación del peso de nacimiento entre el día 7 y 10
- Señales de saciedad en el bebé
- Cambios en el pecho durante la toma
“No evaluamos un solo indicador, sino el conjunto”, enfatiza.
🔄 Libre demanda: clave para una buena producción
La especialista insiste en que la lactancia no funciona con horarios rígidos.
“La producción de leche responde a la oferta y demanda, no al reloj”, explica.
Restringir tomas puede afectar tanto la producción como el bienestar del bebé, ya que la lactancia también cumple un rol emocional clave.
🧠 Salud mental: el tema del que poco se habla
La lactancia puede ser una experiencia profundamente positiva… o una fuente de estrés.
“El contacto piel con piel y la oxitocina pueden proteger la salud mental. Pero cuando hay dolor, culpa o presión, puede generar ansiedad y frustración”, advierte.
Por eso, es enfática:
👉 La lactancia no debería sostenerse a costa de la salud mental de la madre.
🥛 ¿Y si no produzco suficiente leche?
Aunque muchas mujeres lo sienten así, la experta aclara que la baja producción real es poco frecuente.
“Menos del 5% de las mujeres tiene una incapacidad fisiológica. Muchas veces el problema es información insuficiente o mala técnica”.
⚖️ Lactancia mixta: una opción válida
Lejos de posturas extremas, Salinas plantea una mirada flexible:
“La lactancia no es blanco o negro. Puede adaptarse a la realidad de cada familia”.
📅 ¿Hasta cuándo amamantar?
La recomendación de la OMS es:
- Lactancia exclusiva hasta los 6 meses
- Luego complementaria hasta los 2 años o más
Pero con una clave fundamental:
👉 “Mientras madre y bebé lo deseen”.
💬 El mensaje final: pedir ayuda no es fracasar
Para las madres que lo están pasando mal, la experta es clara:
“La lactancia no tiene por qué vivirse desde el sufrimiento. Pedir ayuda no es fracasar. Acompañadas, la mayoría puede transformarse en una experiencia mucho más amable”.