La llegada de un hijo lo transforma todo: las rutinas, el cuerpo, el descanso y también la relación de pareja. Sin embargo, hay un tema que suele quedar fuera de la conversación pública y privada: la sexualidad en el posparto.
Para abordar este tema sin culpas ni mitos, conversamos con la ginecóloga experta en sexualidad femenina, Camila Bunel, quien explica por qué el deseo cambia, qué es esperable y cuándo es importante consultar.
Un cambio real: físico, hormonal y emocional
Después de tener hijos, la sexualidad no desaparece, pero sí se transforma profundamente. Según la especialista, existen múltiples factores que influyen:
- Cambios hormonales asociados al embarazo y la lactancia
- Disminución de estrógenos
- Aumento de prolactina (que inhibe el deseo sexual)
- Cambios neurológicos que priorizan el vínculo con la guagua
- Nuevos roles dentro de la pareja
A esto se suma un factor clave: el cansancio. La falta de sueño, la carga mental y la demanda constante del cuidado impactan directamente en la energía disponible para la intimidad.
“Es muy difícil pensar en placer sexual si no tenemos placer en la vida cotidiana”, explica la doctora.
Baja del deseo: frecuente, pero no obligatoria
Uno de los cambios más comunes es la disminución del deseo sexual, especialmente en mujeres. Aunque no ocurre en todos los casos, sí es altamente frecuente.
Esta baja puede comenzar en los primeros meses del posparto y, en algunos casos, extenderse hasta dos años si no se aborda.
Entre las causas más relevantes están:
- Factores biológicos (hormonas, dolor, sequedad vaginal)
- Factores psicológicos (identidad centrada en la maternidad, falta de tiempo propio)
- Factores relacionales (cambios en la dinámica de pareja)
No siempre ambos sienten lo mismo
La llamada “discordancia sexual” —cuando uno tiene más deseo que el otro— es común en todas las etapas de la vida, pero puede acentuarse tras la llegada de un hijo.
Si bien en general las mujeres reportan una mayor baja del deseo, los hombres también pueden verse afectados, especialmente cuando participan activamente en la crianza.
“El cansancio, la falta de sueño y la carga mental impactan a ambos”, señala la especialista.
Errores comunes que afectan la intimidad
Uno de los principales problemas en esta etapa es la falta de comunicación. Muchas parejas asumen que lo que ocurre es “normal” y dejan de hablar del tema.
Otro error frecuente es la presión.
“La presión mata el deseo sexual”, advierte la doctora.
Insistir en retomar la vida sexual sin considerar el contexto emocional y físico de la mujer puede generar el efecto contrario.
Claves para reconectar como pareja
Más que enfocarse únicamente en retomar las relaciones sexuales, la especialista recomienda ampliar la mirada de la intimidad:
- Generar espacios de conexión sin exigencias
- Recuperar el contacto físico (abrazos, caricias)
- Compartir tiempo en pareja, aunque sea breve
- Distribuir la carga mental y el cuidado del bebé
“No todo es el coito”, enfatiza. La conexión emocional y el bienestar cotidiano son la base para que el deseo reaparezca.
¿Cuándo consultar?
Existen señales claras que indican la necesidad de apoyo profesional:
- Dolor en las relaciones sexuales
- Falta persistente de deseo que genera angustia
- Dificultades para la excitación u orgasmo
- Conflictos de pareja relacionados con la sexualidad
“El dolor es clave: nadie puede desear algo que le duele, y es algo que se puede tratar”, explica.
¿Es posible una vida sexual plena después de los hijos?
La respuesta es clara: sí.
Pero no será igual que antes.
La sexualidad después de la maternidad requiere adaptación, conversación y menos exigencia. Puede transformarse, pero también puede ser igualmente satisfactoria.
“Puede ser diferente, pero igualmente plena”, concluye la especialista.